Los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos ¿mito o realidad?
El ritmo de vida actual, a veces demasiado acelerado, ha transformado nuestros hábitos de consumo. La falta de tiempo o la búsqueda de practicidad condicionan cada vez más nuestras decisiones, también a la hora de hacer la compra.
En este contexto, los alimentos congelados se han consolidado como una tendencia creciente entre los consumidores. Y, como ocurre con cualquier fenómeno en auge, su popularidad no ha estado exenta de debates. Es por eso que a menudo escuchamos que los productos congelados no son tan nutritivos como los frescos. Pero ¿qué hay de cierto en esta afirmación? ¿Se trata de un mito o de una realidad?
Para responder a esta pregunta, hemos hablado con Ujué Fresán, experta en dietas saludables y sostenibles, investigadora del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) y miembro de la Comunidad SABE.
Ujué lo tiene claro: los alimentos congelados son igual –o más– nutritivos que los alimentos frescos. Como la investigadora señala, alimentos como las frutas y las verduras son cosechados en su punto óptimo de maduración, y poco después congelados a temperaturas muy bajas de manera rápida. Este proceso, que se denomina ultracongelación, permite que los productos congelados conserven muy bien sus propiedades, garantizando que mantengan su textura, nutrientes y sabor intactos al descongelarse.
Por el contrario, los productos frescos una vez cosechados van perdiendo calidad, y en muchas ocasiones pueden incluso llegar a perder nutrientes durante su transporte hacia el punto de venta o si su almacenaje se prolonga.
Los alimentos congelados son una opción nutritiva, práctica y segura. Además de permitirnos aprovechar los nutrientes, su consumo también tiene otros beneficios, como contribuir a reducir el desperdicio alimentario, lo que nos acerca a un consumo más sostenible.