¿Qué pasaría si la transición hacia un sistema alimentario sostenible se iniciase en las escuelas?

Los niños pasan la mayor parte del día en la escuela. Más allá de ser espacios de aprendizaje, los centros educativos son lugares donde se construyen valores y hábitos. Esta capacidad para influir en las nuevas generaciones los convierte en motores de transformación social y en el escenario ideal para impulsar la transición hacia sistemas alimentarios más sanos y sostenibles.

Una fila de niños en el comedor de un colegio sostienen bandejas mientras se sirven la comida en un mostrador de autoservicio. En primer plano, un niño con camisa azul oscuro utiliza un cucharón para servirse ensalada en su plato. El mostrador tiene estantes con manzanas rojas y vasos de agua, y al fondo se aprecian dibujos coloridos de cubiertos en las paredes del comedor.

Schoolfood4change ya lo está haciendo

Schoolfood4change es un proyecto impulsado por la Unión Europea que actúa en diversos países miembros, entre ellos España, donde es coordinado por la Asociación Mensa Cívica. 

Su objetivo es promover un cambio alimentario comunitario poniendo el foco en las escuelas, a las que brinda apoyo y capacitación para que ofrezcan comidas saludables y respetuosas con el medioambiente. El proyecto entiende el comedor como un aula más, donde los alumnos pueden aprender sobre el origen de los alimentos que consumen y su impacto en la salud y el planeta. 

Para lograrlo, ofrece formación específica al personal de cocina y comedor, que adquiere nuevos conocimientos sobre qué alimentos utilizar y cómo trabajarlos para elaborar menús sanos y sostenibles. De este modo, el alumnado accede a un menú con mayor variedad de frutas y verduras, cereales integrales y legumbres, y menor cantidad de productos de origen animal y procesados.

Pero su labor va más allá del plato. El proyecto impulsa una compra pública alimentaria más responsable, orientando los contratos de los comedores hacia productos con un menor impacto ambiental y midiendo su efectividad. Además, sienta en la misma mesa a administraciones, escuelas y productores locales para trabajar conjuntamente por este cambio. 

Y hay evidencia científica que respalda su capacidad de transformación

Como explica Daniel Gaitán, experto en compra pública de la Universidad de Talca y miembro de la Comunidad SABE, iniciativas como esta demuestran que la transición hacia sistemas alimentarios más sostenibles puede avanzar por múltiples vías. Y los entornos escolares son una de las más potentes.

La transición avanza por muchas vías y una de las más potentes pasa por las instituciones donde comemos cada día.

Daniel Gaitán

Universidad de Talca

Introducir este tipo de acciones desde una edad temprana contribuye a instaurar hábitos alimentarios más sanos y sostenibles, incorporándolos de forma natural en el día a día.

Pero los beneficios, como señala Daniel, trascienden los límites de la escuela y repercuten positivamente en la comunidad. La producción de los alimentos ecológicos y de proximidad que incorporan este tipo de dietas sostienen a los productores locales, y la iniciativa en su conjunto, genera modelos replicables en otros centros educativos y administraciones. 

Propuestas como Schoolfood4change ponen de manifiesto el potencial de las escuelas para impulsar cambios que van mucho más allá de la alimentación que recibe el alumnado. Al fomentar una alimentación más sana y con menor impacto ambiental, contribuyen a promover modelos de producción más sostenibles y generan un impacto positivo en el entorno y la comunidad, consolidando a las escuelas como ejes de transformación social. Porque, como señalan desde Mensa Cívica, “cuando una escuela cambia su forma de comer, cambia mucho más que un menú”.