¿Qué pasaría si impulsáramos la recuperación de excedentes agrícolas para reducir el desperdicio alimentario?

Cada año se desperdician millones de toneladas de alimentos a nivel mundial. Frente a esta realidad, la recuperación de excedentes agrícolas ofrece una oportunidad para reducir el desperdicio alimentario y aprovechar aquellos alimentos que todavía pueden llegar a las personas.

**Texto alternativo (alt text):** Persona recolectando peras de un árbol frutal, rodeada de hojas verdes y frutos maduros. Lleva un sombrero de ala ancha, guantes y ropa de trabajo, bajo un cielo azul despejado.

Fundació Espigoladors ya lo está haciendo

Fundació Espigoladors es una organización sin ánimo de lucro que, desde hace más de doce años, trabaja por el aprovechamiento de los alimentos a través de un modelo sostenible basado en los principios de la economía circular. 

A través del espigueo, una práctica tradicional que consiste en recoger los alimentos que han quedado en el campo tras la cosecha principal, la fundación recupera frutas y verduras que han sido descartadas del circuito comercial. En colaboración con entidades sociales y servicios de distribución gratuita de alimentos, estos productos se destinan a facilitar el acceso a una alimentación saludable a más personas. 

Gracias a este modelo, alimentos en perfecto estado para el consumo humano que, sin embargo, han sido descartados por motivos como criterios estéticos o un exceso de producción, pueden seguir siendo aprovechados. Los números lo demuestran: desde sus inicios, Fundació Espigoladors ha recuperado más de 3.025 toneladas de alimentos, que se han traducido en 9.581.104 raciones de alimentos servidas. 

Su labor no se limita al ámbito ambiental; la fundación también apuesta por la transformación social a través de su obrador, situado en El Prat de Llobregat. Bajo la marca es im-perfect, en este espacio elabora conservas vegetales naturales a partir de excedentes recuperados, al mismo tiempo que ofrece oportunidades laborales a personas en riesgo de exclusión social.

Y hay evidencia científica que respalda su capacidad de transformación

Como explica Francisco Javier Álvarez, experto en revalorización de residuos, investigador en el Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE-UMH) y miembro de la Comunidad SABE, aplicar los principios de la economía circular al sistema alimentario permite convertir una pérdida potencial en un beneficio ambiental. 

La pérdida y el desperdicio de alimentos mundial representa entre el 8 y el 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, además de ser un importante derroche de recursos naturales.

Francisco Javier Álvarez

Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud (IDiBE-UMH)

Según datos de la FAO, aproximadamente un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o desperdicia a nivel mundial. Por ello, como señala Francisco Javier, “la recuperación de los excedentes agrícolas para el consumo humano es una estrategia con gran valor añadido”. 

Esta medida no solo permite prevenir el desperdicio en origen, sino que también contribuye a reducir la huella ambiental y mantener el máximo valor nutricional y económico de los alimentos. 

Cuando estas iniciativas incorporan además una dimensión social, la economía circular puede convertirse también en una herramienta para generar oportunidades y favorecer la inclusión de colectivos vulnerables, como demuestra el trabajo de Fundació Espigoladors.